La paella tiene tantas recetas como cocineros. Es uno de los platos más versionados del planeta, y no todas estas versiones merecen llevar el nombre de paella. Y, aunque eso no quiere decir que los platos que vemos con ese nombre y no sean paella no estén buenos, pues eso, que no son paellas.
Mi paella, que es una paella bastante estandard, suele quedar muy bien y es muy cercana al cánon valenciano, así que puedes hacerla y decir que es una paella valenciana sin demasiados cambios ni innovaciones.
Veamos.
Primero, los ingredientes (para cuatro personas o para dos, dos veces):
1/2 pollo troceado
1/2 kilo de costilla de cerdo
1/4 kilo de judía plana
125 grs. de bajocón (bachocó, o judía blanca)
1/2 pimiento rojo
2 ó 3 alcachofas peladas y troceadas a cuartos
2 ó 3 tomates rayados, o 1/4 de kilo de tomate triturado
10 tazas de arroz redondo (de las de café)
20 tazas de agua (la misma que el arroz)
Colorante alimentario al gusto
Sal
Veamos:
En una paella, de esas que aquí en Castellón llamamos paello o paella, sofreímos el pollo y la costilla con aceite de oliva. Se pueden añadir ya salados o salarlo mientras se sofríe. Cuando la carne comienza a coger color, se añade el pimiento cortado en trozos medianos, para que vayan sofriendo.
Se deja sofreír todo alrededor de unos diez minutos. No te cortes si ves que hace falta algo más de tiempo. Que quede todo bien. El secreto de la paella está en el sofrito.
Cuando ya está casi hecho el sofrito, se añaden las alcachofas para que vayan haciéndose. También se pueden añadir la judia y el bachocón, y a los tres minutos o así, el tomate, para que se fría.
Se deja unos cinco minutos más, para que todo se acabe de sofreir.
Se añade el agua, hasta que hierva. Una vez está hirviendo, se añade el colorante alimentario, para que se reparta bien.
En cuanto esté todo bien repartido, se sala y se deja un minuto o dos.
Se añade el arroz, procurando que se reparta uniformemente para que no quede poco hecho o se empastre.
El arroz tiene un tiempo de cocción de 20 minutos, ni más ni menos. Hay que vigilar que el fuego llegue uniformemente por todo el paello, para que no hayan zonas más cocidas que otras.
Cuando el arroz esté casi completamente seco, es conveniente apagar el fuego y cubrir la paella con papel de aluminio para que absorba el resto del caldo. Con unos cinco o diez minutos tapado es suficiente.
De esa manera, aunque el arroz esté todavía un poco duro, se acabará de cocer y quedará suelto y bien.
TRUCOS: Se puede mejorar el sabor de la paella si se añade uno o dos cubitos de caldo de pollo, o si se substituye el agua por caldo de pollo en brik. Los puristas se tirarán de los pelos, pero tú lo disfrutarás más, sobre todo si no tienes mucha práctica cocinando paella.
Puedes añadir gambas, y entonces, debés sofreirlas durante unos cinco minutos y sacarlas. Luego, cuando esté a punto de secarse el arroz, las colocas encima, adornando la paella.
Huevos de Alien
Publicado por Crónicas de Sepelaci en 22:57
Para cuatro personas:
- 4 huevos de gallina grandes.
- Tomates, cebolla, atún, jamón cocido o serrano en tiras.
- Aceite de oliva, sal, mayonesa
Se cuecen los huevos de gallina y los pelamos.
Se corta la parte superior para sacar la yema, ya cocida.
En un bol aparte, se preparan pequeños daditos de tomate, cebolla, atún troceado muy pequeñito y si se quiere, unas finas tiras de jamón cocido o serrano.
Se mezcla todo con la yema picada y se salpimenta al gusto con una buena dosis de aceite de oliva.
Al huevo se le hace una base debajo, para que se mantenga de pie, cortando una lámina, pero que no llegue al agujero de la yema.
Se rellena con la mezcla vegetal y sobresaliendo, se añaden uno o dos langostinos cocidos pelados.
Finalmente, se cubre de mayonesa y se sirve a la mesa como entrante.
Repítase tantos huevos como potenciales huéspedes hayan...
¿Cuando comer esto?
Es una entrada ideal para el Centollo alienigena , y siempre, entre visionado de la primera y segunda parte de Alien.
Claro, que si lo que buscas es funcionalidad, no calentarte los cascos y poder disfrutar tú también del momento "Braguitas Princesa" de Ripley, puedes acompañarlo con unas chuletas asadas o cualquier otra comida de las encontrarás en este tu blog de cocina.
Un saludín
Centollo alienígena
Publicado por P.J.Cifuentes en 17:54
Ingredientes para cuatro personas:- Un par de centollos que estén bien de tamaño
- Un pack de lomos de merluza congelados
- Una cebolla grande (o unas cuantas chalotas)
- Tomate rallado
- Un buen vaso de sidra
- Pan rallado
- Perejil
- Sal
- Aceite de oliva
- Mantequilla
¿Quién no ha fantaseado con los centollos alguna vez en su vida? Seamos sinceros: Al pasar por delante de ellos en el mostrador de la pescaderia... ¿quién no ha pensado que se perecen al bicharraco que sale en la saga de "Alien"? ¿Quien no ha creido que, al acercarse para contemplarlos mejor, uno de esos bichos se avalanzaría sobre su cuello y le introduciría su terrorífica semilla por la garganta? ¿Quién no ha imaginado nunca esas tonterías? ¿Tú? Pues entonces no eres de los nuestros...
La alucinante forma del centollo se haya profundamente enterrada en el inconsciente de cualquier lector de ciencia ficción. Ya sea en la calenturienta imaginación de H.R. Giger, ya sea en las amodorradas neuronas de un publicista adicto a las bebidas con gas, estos crustaceos tan peculiares pueblan nuestros mas oscuros sueños: aquellos que suelen asaltarnos de madrugada, cuando cotilleamos entre los estantes de la cocina para calmar el hambre.
Manos a la obra:
Preparar centollos es divertido por diversos motivos.
De un lado, nos brindan la oportunidad de comprobar cuán crueles llegamos a ser con esto de la comida, pues lo primero que haremos con ellos será hervirlos durante unos 15/20 minutos. Da igual que todavía se meneen cuando los introduzcas en el agua en ebullición: no chillan ni patalean. Imagina que te hicieran eso a tí.
Se te quitan las ganas de comer marisco, ¿verdad? Pues bueno, una vez superado el shock les echaremos un chorro de agua bien fría para detener la cocción. Tras esto procedemos a la apertura del cadaver, colocamos un bol lo suficentemente grande y depositamos en él toda la carne y el jugo que podamos retirar con las manos. Es la hora de estrujar a los pobres centollos separando también la carne de las patas, reservando el caparazón para más tarde.
Lo bueno del asunto es que no ha hecho más que empezar: Cuando hayamos terminado de profanar al pobre crustaceo picamos las cebollas junto con el perejil y lo freímos todo con un poco de aceite. Acto seguido, cuando la cebolla esté más o menos transparente, le sumamos el tomate rallado y dejamos que la cosa reduzca.
Al rato añadimos la merluza, previamente desmigada, y la mezclamos bien con la cebolla y el tomate. Sumamos también la carne del centollo, el vaso de sidra, un chorrete de aceite y un poco de sal (cada cual con sus papilas gustativas...) Es el momento de bajar un poco el fuego y abrir una buena cerveza para recuperar fuerzas...
Bien. Si hasta ahora hemos hecho las cosas con un poco de criterio, no habra problemas: El resultado será una especie de pasta bastante densa, con pocos tropezones, y de apariencia deliciosa. Sin embargo, como se trata de cocinar unos centollos cualquiera, es posible que no prestemos tanta atención como ante el final de temporada de cualquier serie de J.J. Abrams, así que tampoco es preciso asustarse... Siempre podemos recurrir a la batidora para otorgar al conjunto la consistencia que se merece.
Por último... ¿os acordáis de los caparazones de los centollos? Pues dejad de jugar con ellos y rellenadlos con la pasta que habéis cocinado. Espolvoreadles también un poco de pan rallado por encima, introducirlos en el horno con un poco de mantequilla y dejad que doren bien durante unos diez minutos.
¿Cuándo puedo hacer esto para comer?
El centollo, complicado de preparar, de apariencia tosca e indestructible, es un auténtico manjar que, como el hijo adicto a los turrones, vuelve a casa por Navidad. Aun así, es también un plato idóneo para sorprender a la gente: Tu pareja, tus padres, tus suegros, tus colegas, tu jefe... En fin. No se te ocurra preparar centollo todos los días porque se resentiría tu economía y seguramente te subiría el ácido úrico, cosa que no trae consigo ningún superpoder especial.
Medallones de Ewok a la pimienta verde
Publicado por P.J.Cifuentes en 13:42
Ingredientes para cuatro personas:
- Dos solomillos de cerdo
- Mostaza
- Un litro de Nata para cocinar, ojo.
- Maicena o Roux
- Pimienta verde en grano
- Pimienta molida
- Salsa Worcestershire (la más conocida se llama Perrins)
- Aceite de oliva
- Sal
Introducción:
La carne de Ewok es dificil de conseguir porque George Lucas es su principal consumidor y tiene patentado su ADN, así que esta receta también puede realizarse con otro tipo de criaturas horrendas: Cerdis, Mowais y esos bichos que salían en "Charlie y la fábrica de chocolate", por ejemplo.
Dado que la vida del friki suele ser un poco desordenada, muchas veces resulta imposible encontrar dichos productos en la carnicería (pues hay que encargarlos primero y claro, enfrascados en nuestras partidas de rol y nuestros maratones de cine Z, perdemos el oremus) Que no cunda el pánico, proponemos una alternativa: Carne de cerdo. Como todo fanático de las películas de George A Romero sabe es genéticamente compatible con cualquier cosa y tiene muy buen sabor.
Manos a la obra:
Partimos los solomillos en porciones más o menos similares (calculando unos dos o tres por persona) y los salpimentamos untándolos con salsa Perrins (un invento inglés que tiene un sabor muy fuerte y pica mucho en los ojos, por cierto). Tras esto, escogemos una sartén más o menos profunda y echamos el aceite de oliva suficiente para dorar la carne hasta que resulte apetitosa por fuera pero un poco cruda por dentro. La mejor forma de comprobar este apartado es invitar a un amigo gorrón que todavía no haya comido: Si empieza a salivar viendo como cocinas, eso es que los medallones de solomillo están en su punto.
Bien, lejos de llevarnos por la gula (no somos Wokies), reservamos la carne para más tarde. Sin apagar el fuego echamos en la sartén un poco más de aceite, unos cuantos granos de pimienta y un chorrete de mostaza. Acto seguido añadimos el litro de nata y comenzamos a removerlo todo lentamente para que no se pegue.
Cuando la nata comience a hervir le metemos una buena cucharada de maicena o de Roux para que quede espesa. Tras esto, echamos otro correte de salsa Perrins, un poco de pimienta en polvo y probamos que tal está la cosa de sal.
Por último volvemos a introducir los medallones de solomillo con todo el jugo que han ido soltando, dejamos que el conjunto cueza unos minutos y... ¡alehop! Como dicen en mi pueblo: tonto el último.
Si la carne está bien hecha, habrá quedado blanda como la barriga de Kingpin.
¿Cuándo puedo hacer esto para comer?
Es una receta ideal para finalizar maratones cinematográficos o partidas de rol interminables, pues a pesar de su aparente dificultad, tampoco requiere grandes esfuerzos. También puedes utilizarla para putear a tu amigo vegetariano, quien a poco que huela el olorcito que echa la carne se dejará seducir por el lado oscuro...
La carne de Ewok es dificil de conseguir porque George Lucas es su principal consumidor y tiene patentado su ADN, así que esta receta también puede realizarse con otro tipo de criaturas horrendas: Cerdis, Mowais y esos bichos que salían en "Charlie y la fábrica de chocolate", por ejemplo.
Dado que la vida del friki suele ser un poco desordenada, muchas veces resulta imposible encontrar dichos productos en la carnicería (pues hay que encargarlos primero y claro, enfrascados en nuestras partidas de rol y nuestros maratones de cine Z, perdemos el oremus) Que no cunda el pánico, proponemos una alternativa: Carne de cerdo. Como todo fanático de las películas de George A Romero sabe es genéticamente compatible con cualquier cosa y tiene muy buen sabor.
Manos a la obra:
Partimos los solomillos en porciones más o menos similares (calculando unos dos o tres por persona) y los salpimentamos untándolos con salsa Perrins (un invento inglés que tiene un sabor muy fuerte y pica mucho en los ojos, por cierto). Tras esto, escogemos una sartén más o menos profunda y echamos el aceite de oliva suficiente para dorar la carne hasta que resulte apetitosa por fuera pero un poco cruda por dentro. La mejor forma de comprobar este apartado es invitar a un amigo gorrón que todavía no haya comido: Si empieza a salivar viendo como cocinas, eso es que los medallones de solomillo están en su punto.
Bien, lejos de llevarnos por la gula (no somos Wokies), reservamos la carne para más tarde. Sin apagar el fuego echamos en la sartén un poco más de aceite, unos cuantos granos de pimienta y un chorrete de mostaza. Acto seguido añadimos el litro de nata y comenzamos a removerlo todo lentamente para que no se pegue.
Cuando la nata comience a hervir le metemos una buena cucharada de maicena o de Roux para que quede espesa. Tras esto, echamos otro correte de salsa Perrins, un poco de pimienta en polvo y probamos que tal está la cosa de sal.
Por último volvemos a introducir los medallones de solomillo con todo el jugo que han ido soltando, dejamos que el conjunto cueza unos minutos y... ¡alehop! Como dicen en mi pueblo: tonto el último.
Si la carne está bien hecha, habrá quedado blanda como la barriga de Kingpin.
¿Cuándo puedo hacer esto para comer?
Es una receta ideal para finalizar maratones cinematográficos o partidas de rol interminables, pues a pesar de su aparente dificultad, tampoco requiere grandes esfuerzos. También puedes utilizarla para putear a tu amigo vegetariano, quien a poco que huela el olorcito que echa la carne se dejará seducir por el lado oscuro...
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